domingo, febrero 10, 2008

Cuando extrañarte no hace mal

El cielo se opacaba y por fin refrescaba el viento, los lentes de sol solo servìan para sostener el cabello revelando los ojos vidriosos y las facciones enrojecidas. El cura ya era una mota blanca a lo lejos, se fue con sus bendiciones, con su voz tranquilizante, con su mirar sosegado, dejando esa herida, que nunca cierra, ardiendo como si recién le hubieran pasado alcohol. El verdor tranquiliza, dicen, pero este verde que cubre a mi abuelo me sirve de maquina del tiempo, me lleva a su auto rojo, cuando me miraba por el retrovisor y me decia Andreis, con la subsiguiente recriminación de mi abuela corrigiendole mi nombre, nuestras miradas complices pues ambos sabemos como me llamo.
Con las espectativas por el suelo, dedicado a hacer una mueca parecida a la sonrisa, a intentar sentir, por fin te comunicas, por fin te haces presente, me abrazas y ya te siento distante, culpable, te vas a quedar solo para la foto y me sueltas un blablabla que poco me convence, no importa, te despides temprano, tampoco importa, ya puedo sonreir en serio. Estas creciendo, es genial, pero crees hacer mal, no es asi, es parte de madurar, de aprender como se mueve el mundo, crees poder decepcionarme por eso no quieres que sea parte de ello, es imposible, nunca perderia la inspiración que me das porque con cada latido tuyo provocas lineas como estas.
La comida ya pasaba mejor, buen tiempo transcurrió para volver a la normalidad, por un momento, el recuerdo de su ausencia provocó un silencioso dolor, por un momento, olvidamos que podemos abrazarnos, todos los protagonistas de esta familia, una vez al año si quiera. El brindis no fue memorable, mi memoria es muy mala quizas, pero las caras, la expresión de cada uno, con sonrisas tristes, pero expresaban la calma que el abuelo siempre quiso que tengamos. Mi registro de recuerdos en muy reducido, no importa, son los precisos, los mejores, los suficientes.
Ni el hambre, ni el cansancio evita que te vaya a ver el día que te haces más grande, más mujer. Nada evita que tome tu escencia para sobrevivir hasta nuestro próximo encuentro. Ahora que tenemos poco tiempo para compartir, ahora me haces orgulloso porque percibo como creces y cambias para bien.