martes, mayo 05, 2009

Quisiera ser tu héroe


Debo admitir que siempre me han importado poco las vicisitudes de los viajes en transporte urbano, sobre todo los periplos en combi, no los soporto, soy tan grande que nunca quepo ni relativamente cómodo, por eso trato de olvidar pronto todo lo que a ello respecta, pero esto si merece la pena ser contado.



Eran casi las siete de la noche y me encontraba en uno de los tantos paraderos de Evitamiento. Aguardaba por el vehículo que me llevaría veloz e inseguro; doblado en cuatro –o en cinco; a casa. Era testigo de la colorida fauna limeña – entre ladrones, comerciantes y transeúntes- cuando, de repente, tras temerarias maniobras evasivas entre la masa de destartalados cochecitos, apareció frente a mí la combi que llevaba mi destino escrito a los costados.

Abordé apresurado, quedaban pocos asientos libres. Una muchacha de olor curioso se sentó a mi lado, al lado también de una ventana que decidió mantener cerrada ahogándome un poco y con el agregado de que era abundante en carnes. Y así, sofocado como estaba, se inició mi regreso al hogar.

En la siguiente parada, ante un cúmulo de autos más grande que el anterior, el chofer volvió a hacer uso de sus inexorables dotes de piloto Formula 1 para colarse y quedar bien posicionado para recibir pasajeros. Así fue, quedamos bien posicionados, pero a merced de tanto ratero que pulula todos los días aprovechando esos atolladeros. Encima, el simpatiquísimo cobrador nos advierte que tengamos cuidado con los choros segundos antes de que se abriera la ventana próxima a mi voluminosa vecina y un enclenque comience a jalar su mochila.

Lo que a continuación ocurriría no lo creería absolutamente nadie que me conozca, sobretodo si es alguien que sepa que soy un pusilánime, un flojo y un cobarde –sí, un maricón-. En primer lugar, me sentí aliviado de que la ventana por fin estuviera abierta y se vayan los olores curiosos, pero al mismo tiempo sentí un deber, un impulso heroico por ayudar a la damisela en aprietos que luchaba por conservar lo suyo –Vamos, me dije, salva a la gorda-. Entonces resolví tomar el brazo del flaquito, que ya casi tenía la mochila, lo atraje hacia dentro y, de un certero puñetazo en la nariz, logré ahuyentarlo.

Nuestro Schumacher particular, tras varios segundos absorto en conocer el desenlace, por fin reaccionó y logró arrancar hacia el tránsito libre, y, ante los reclamos de la gente, no volvió a parar a menos que alguien tuviera que bajar. Obviamente, la muchacha me agradeció por salvar sus cosas, a lo que respondí un Don’t worry, darlin –tan británico yo-, dando pie a una conversación que poco me interesaba pues seguía sofocado con su olor curioso. Fue en ese momento, irremediablemente incómodo, que el Todopoderoso decidió joderme un rato y por los parlantes de la combi empezó a sonar una melosa cancioncita que decía: Si pudiera ser tu héroe, si pudiera ser tu dios…

En serio Diosito, que pendejo eres.

9 comentarios:

Jose Rodriguez Dueñas dijo...

Y fue el preámbulo para una noche con la gorda...

Azul en Verso dijo...

En la combi sonó el soundtrack de tu azaña jajajaja

me gusto esa parte de que- un cobarde –sí, un maricón

saludos!

digler dijo...

me pregunto que habrá pasado por la cabeza de la compañera de viaje en cuestión...

arena dijo...

tu amiga AZUL EN VERSO tiene razon:al final de tu acto de super ando sono tu soundtrack...
K c vayan a la mier... los rateros k sa le kieren llevar facil

santiagoMdc dijo...

a ves cuando estas sobrio puedes hacer ese tipo de cosas, a buena hora te cayo la restriccion médica de alcohol

poetalario dijo...

cuan pendejo es Dios?.. no lo sabemos...cuan pendejos somos nosotros para viajar en combis destinadas al mismísimo infierno?... eso sí lo sabemos pero preferimos olvidarlo... preferible no contarlo..

Cristhian Zamudio dijo...

=O
se agradece la visita al blog. bueno ahí te devuelvo el gesto. los escritos estan buenos.
"tienes ritmo".
saludos.
atte cristhian.

la pequeña candi dijo...

¡Pero qué bien escribes! Hasta algo malo se convierte en bueno...
Un beso!

vannana dijo...

jaja pobre gorda.. siento q soy yo!!!!! y cuando subimos a esa combi, fantaseeabas con q me roben. T_T muajaja


Guapo, vámonos por Javier Prado...son 2 horas más pero por lo menos estamos sentados y hablando rico :)