domingo, junio 27, 2010

Londres

Me hubiera gustado que nos fuéramos a Londres a ver a la Reina y darle la mano. Pasear en bicicleta, rodear el Big Ben, visitar el Scotland Yard, ver un partido en Wimbledon, seguir en bicicleta y esperar que se haga de noche.

Quizá en Londres haya buenos doctores, no quiere decir que los de acá sean malos, pero estoy seguro que los de allá son mejores. Que te hayan dicho que todo está bien, que no hay de que preocuparse y que ibas a jugar monopolio con Jesús más adelante todavía. Para seguir diciéndote que Jesús fue un buen tipo y mejor jugador de monopolio, que tengas más años para prepararte y poder vencerlo cuando te toque.

Me hubiera gustado despertarme los domingos con tu olorcito. Prepararte el desayuno, jugo de naranja, tostadas francesas y tal vez un poco de manjar. Salir al parque y correr lo que no corrí contigo en el parque frente a mi casa. Comprarte un perro igualito a Totta para que lo saques a pasear, que aprendas a recoger sus miserias y a darle de comer a sus horas.

Lograr que te guste el fútbol, y después del fútbol ver Wall-e. Es que la pelota no se mancha, a la pelota se le quiere, y que la quieras tú también. Que me dejes cambiarte el canal para ver al Chelsea, que te parezca genial ver a Lampard y Drogba, que te importe un pepino tu programa de manualidades y, carajo, hay que hinchar por los “blues”. Y después del partido ver a ese robot imbécil enamorado de Eva, reírnos por sabernos los diálogos de memoria, sólo para que sueñes en viajar al espacio y yo soñar con comprarte un pedazo de la luna.

Llevarte al colegio, con frío, con lluvia, con truenos y relámpagos, hay que ir a colegio igual. Comprarte botas como las que tenía en Santiago para que no se mojen las medias. Jugar en los charcos. En Londres llueve como el carajo, amorcito. Que sepas que la lluvia es tan bella, y que la lluvia de Lima es una zapatilla al costado. Que salgas de colegio hablando un mejor inglés, un inglés húmedo londinense. Que me corrijas y que te de risa mi británico mal hablado. Y que me digas: everything will be betta. Porque los doctores ya te curaron, que tu corazón está bien, y que el mío es tuyo, que lo sepas, en inglés y español.

Me hubiera gustado Londres contigo, my love, me hubiera encantado. Y que alguien me diga que no me duele pronto viajar sin ti. Que alguien diga no más. Tengo al idiota de Wall-e como testigo. Sabrás a estas alturas que ya ni viajar quiero. Que hasta Totta te extraña. Que la lluvia de allá te esperaba, y los doctores, y tu bicicleta.