miércoles, julio 28, 2010

Abandono

Y de quedar ciego, estoy seguro, no te hubieras tomado la pequeña molestia de leerme algo de Borges ni reparado en la ironía que eso conlleva. Te hubieras dedicado a pintarte las uñas y tomar el té a deshoras.

De haberme quedado contigo, lo único que oiría sería el repique del teclado, tus tacos altos y la televisión de cuando en cuando. Hubieras olvidado que me gusta conversar y corregirte esas pequeñeses que siempre te brotaban.

Te hubieras olvidado de mis cigarros, de pasar el café, sólo porque no te gusta, y de comprar chocolates porque dices que engordan. De haberme quedado contigo, estaría más abandonado que hoy, que te escribo sin compañera ni compañía.